La lógica no es algo que preocupase demasiado a los grandes señores al momento de desarrollar las grandes obras. El problema es otro, la jurisdicción que define/decide qué es una gran obra. Y el problema, como tantos otros, es perpetuo.

A nada contribuyen la verbigracia fútil y la mamada amistosa. A nada salvo a perpetuar el error, que ahí es nada.

posted : Thursday, March 27th, 2008

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