Pueden decir lo que quieran. Qué si es, a estas alturas, un tópico, qué si no sabe cantar… Pueden, inclusive, juzgarlo de modo severo, refiriéndose a como ha girado su carrera de crooner canónico o, en su defecto, pueden destruirlo refiriéndose a su capacidad para hacer crecer el mito que gira en torno a su persona y que se apoya, por ejemplo, en su archisabida amistad con gentes como Jim Jarmush. Pueden decir lo que quieran porque es, y seguira siendo, El Puto Amo. Preguntadle a Julián Hernández.