El creciente interés que despierta en mi la primera película de Charlie Kaufman como director me ha llevado a revisar su labor como guionista. Ideas, debo admitirlo, he tenido peores; aunque en este caso me parezca que me permito evaluarlo así por razones que presumo equivocadas. No es que las películas hayan envejecido mal, no. Es que su devoción por lo gris, por la parte difuminada, me parece que radica en algo así como disfunción erectil y/o en el síndrome del niño genio. Ni idea. Puedo aclarar, eso sí, que lo mejor que se puede hacer un domingo cualquiera es evitarlo.

posted : Sunday, September 28th, 2008

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